lunes, 8 de julio de 2013

Prynce El Armamento comparte con niños de síndrome down en un “bodyboarding”

Para algunos, era un sueño que por fin se convirtió en realidad, mientras que para otros era una experiencia única que abrió un mundo de posibilidades.
Eran niños, adolescentes y adultos jóvenes que se sumergían, flotaban y se deslizaban en la playa Aviones, en Piñones. Esperaron las pequeñas olas que cortaron cerca de una pocita y las tomaron sujetando firmemente sus bodyboards. Eran ciudadanos con síndrome de Down que se deslizaron con agilidad mientras algunos de sus padres, entre otros familiares, los miraban de cerca.
Con excepción de algunas nubes a la distancia, el cielo estuvo despejado. El viento sonaba como una turbina mientras los ciudadanos se reunían en los kioscos donde se vendían alcapurrias, bacalaítos y empanadillas. En la carretera principal del pueblo se agravaba la congestión vehicular. Pero los participantes de la actividad estaban enfocados, sintonizados con la energía oceánica que los movía hacia la orilla cristalina, donde se mezclaba la madera de playa con las algas.
“Esto es algo tan grande. Es una experiencia el poder compartir con una persona especial. Ellos tienen síndrome de Down y ellos sí aprenden. Ellos sí pueden desarrollar el nado, surfear y practicar un deporte que, para algunos, es peligroso y extremo, y ver cómo ellos están aprendiendo. He crecido con ellos”, sostuvo Eulices Suárez, profesional del deporte extremo de bodyboarding y que, como presidente del Proyecto Ola del Cielo, coordinó y organizó la actividad junto a la Fundación Puertorriqueña Síndrome Down.

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